QUÉ SON LOS QUISTES DE TARLOV

Los quistes de Tarlov son dilataciones aracnoideas de la médula espinal ocupadas por líquido cefalorraquídeo. Se pueden dar a cualquier nivel de la columna vertebral, aunque es frecuente que su localización sea sacra.

Es habitual su presencia en la población general, aunque se estima que solo entre un 5 y un 9% de la población presenta síntomas relacionados con los mismos. Por lo que es considerada una de las llamadas enfermedades raras.

Entre los síntomas encontramos:

  • Dolor neuropático
  • Lumbalgia
  • Ciatalgia
  • Dolor genital
  • Incontinencia urinaria
  • Alteraciones intestinales
  • Hormigueo
  • Sensación de calambre
  • Dolor de cabeza
  • Impotencia funcional de los miembros

Los quistes de Tarlov fueron descritos por primera vez en 1938 por el neurocirujano Isadore Tarlov, que los encontró de manera casual en 30 autopsias. Hoy en día, y más de 80 años después, aún no se conoce la etiología de los mismos, ni el mecanismo por el que se producen. Es cierto que algunos estudios apuntan a causas autoinmunes o inflamatorias, y otros los relacionan con traumatismos previos, sin llegar a tener ninguna certeza. El propio Isadore Tarlov apuntó a causas hemorrágicas y, además, surgieron otras teorías que lo relacionaban con el aumento de presión hidrostática del líquido cefalorraquídeo.

¿Por qué se producen los síntomas?

Los quistes de Tarlov se encuentran en las raíces nerviosas, es decir, donde nacen los nervios que tienen su origen en la médula espinal. De esta forma se cree que irritan esta zona, ya sea por compresión o por tener contenidos en sí mismos a los propios nervios, lo que lleva a la producción del dolor.

¿Qué soluciones existen?

La escasa investigación realizada en este campo hace que el tratamiento sea incierto. Los fármacos como antiinflamatorios no suelen reducir el dolor. Por este motivo es frecuente que en las unidades del dolor nos ayuden con pautas de otros fármacos destinados a paliar el dolor neuropático, como pueden ser la Gabapentina o la Pregabalina. Así mismo en otros casos se emplean opiáceos. Pero hay que dejar claro que, en tu unidad del dolor, tu médico, te indicará cuál es el tratamiento más adecuado para ti y por qué.

¿Existe una cirugía que pueda resolver el problema?

Existen actualmente diferentes procedimientos quirúrgicos que manifiestan su capacidad para acabar con los síntomas producidos por los quistes de Tarlov, entre ellos se encuentran cirugías mínimamente invasivas o procedimientos más invasivos, como laminectomías y escisión del quiste. Sin embargo, los diferentes estudios y revisiones bibliográficas no muestran en todos los casos una ausencia de recidivas posterior a la cirugía. 

Así mismo, este tipo de técnicas intervencionistas no están exentas de complicaciones neurológicas postoperatorias como podría ser la incontinencia urinaria.

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